Hoy desayuné un croissant con queso fresco, jugo de naranja natural y café con leche. Más tarde tomé un té y recordé que debo beber más agua.
Cómo cambia la percepción de la gente si te aproximas a ella con una sonrisa. Hoy lo he practicado y funciona, incluso con los más enfurruñados. Como dicen los que saben de felicidad: son los malencarados los que más necesitan una sonrisa.
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